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Un minuto para las doce y ya todos en posición de coger la primera uva y con la boca medio abierta. Y en ese momento no se me ocurre otra cosa que pensar que justo esa sería una foto graciosísima para recordar siempre.
Doce en punto, comienzan las campanadas. Y comienzo a murmurar mi docena de deseos. Y pido por todos, felicidad para los que están a mi lado y también para mí misma. Pido por un año lleno de momentos felices, totalmente ingenua sabiendo que también habrán malos momentos, pero la esperanza de que, al menos, uno de mis deseos se cumpla no desaparece.
Y ya estoy en 2011. Me pongo en pie pisando antes que nada con el pie derecho, que siempre me han dicho que hay que hacerlo porque trae buena suerte. Y, en ese momento, entre besos y abrazos lanzo mi primera sonrisa a un año nuevo, en el que no sé qué situaciones y momentos me deparan, pero el que comienzo con la mejor de mis sonrisas, con la esperanza de que no se borre de ahí en los 365 días que quedan por delante.
Feliz 2011, de todo corazón.
Que la sonrisa predomine en este recien estrenado año. Feliz 2011.
ResponderEliminarYo también tuve mis 12 deseos esa noche, y como los del 2010 se me cumplieron, tengo la esperanza de que en el 2011 se repita.
ResponderEliminarFeliz año:)